lunes, 4 de mayo de 2009

Andy y yo

Andy Warhol dijo que no hay nada más embarazoso que ver cómo alguien limpia tu suciedad.
Como buenos neuróticos que somos, a Andy y a mí nos pone de los nervios tener a una chica trabajando en casa. Su presencia nos despierta una mezcla de culpabilidad y pudor insufrible.

La suciedad es la muestra más brutal de que somos animales vertebrados, que dejan su asquerosa huella por donde pasan. La suciedad es un asunto muy íntimo y cuando es contemplada por otros te pone en evidencia.

Además limpiar la mierda de los otros nos parece un trabajo indigno y humillante, y nos sentimos los verdugos que empujan a la víctima a semejante actividad.

Por mucho que te autoconvenzas de que simplemente es un trabajo, por el que estás pagando, no puedes evitar sentir la espinita cada vez que la muchacha se dirige a ti trapo en mano.
La mujer que viene a mi casa lo hace cuando estoy trabajando, así que apenas tengo encuentros con ella. Tampoco es un prodigio de eficiencia, y no le pago nada mal.

Sin embargo cada vez que me llama por teléfono me entran los sudores fríos y apenas puedo balbucear un “gracias, sí… como quieras, gracias… lo siento, gracias, gracias…” para colgar arrebatadamente.

Cuando tengo que comunicarle alguna petición o queja del tipo “hace cuatro meses que no pasas el polvo por la estantería, sería demasiada molestia, por favor, que le pasaras un trapillo, si no te ofende” estoy horas comiéndome el coco y ensayando la forma más amable de decirlo, escribiendo minuciosamente un discurso mental y hablando sola para comprobar que no suena déspota. Cuando la llamo todo el ensayo se me va al traste, me atropello y comienzo con una retaíla de “espero que no te moleste, estamos muy contentos, no quiero incomodarte…” sin sentido que terminan con un abrupto y atropellado “¿podrías limpiar el polvo?”. Lo paso fatal, la verdad.
Yo creo que la chica debe pensar que estoy mal de la cabeza. No le falta razón, por otra parte.



p.d. Hay unos perritos en mi barrio, dos pinscher enanos que siempre van juntos, que se llaman Andy y Warhol. ¿Cómo no se me ocurrió a mí?

2 comentarios:

Capitán Sögul dijo...

Totalmente de acuerdo contigo... De hecho, cuando toca hablar con ella se encarga mi mujercita :)...

Igual como ayuda, te puede valer el hecho de que en muchos otros tipos de trabajo, nos vemos obligados a "limpiar", solucionar o resolver las cagadas de otros... Y a nuestros jefes, normalmente, nos les cuesta nada decírnos lo que no hemos hecho o hemos hecho mal...

Saludos!!!

yonson dijo...

ahora con el "tiempo libre" me busco actividades para no estar en casa el día que le toca a la mía, que por cierto es muy "creativa" dan ganas de matarla