lunes, 13 de julio de 2009

Paris: In memorian




Hoy ha ocurrido algo muy especial en mi barrio, Malasaña. Algo que me ha devuelto la esperanza en el ser humano.
Reconozco que, de un tiempo a esta parte, pienso que la gran mayoría de la gente es un asco.
Sin embargo, parece que todavía puede haber un poco de luz en la oscuridad de la gran ciudad y el egoísmo de la vida moderna.

 Tener un animal doméstico abre a los propietarios una nueva y desconocida dimensión social: el fascinante mundo perruno, con las amistades y amores de los canes, sus juegos, su carácter; y por extensión el de sus propietarios. De alguna forma, se crean lazos entre los dueños de los perritos. 

Malasaña es punto de encuentro de perros.

Paris era amiga de mi perro. Era un animalito inocente y bello, una cachorrita de Carlino de pocos meses, arrebatadoramente simpática. Un ser vivo con toda una vida feliz por delante, que desapareció de forma cruel y violenta hace unas semanas, bajo las ruedas de un coche cabrón.

Yo lloré sinceramente por Paris, porque sí, porque la quería. Porque era inocente, alegre y buena sin fisuras, como lo son todos los perritos. Como no lo son la mayoría de los humanos.

Entonces sucedió el milagro: en el madrileño barrio de Malasaña se organizó una colecta subterránea para regalar un cachorrito al dueño de Paris. De forma desinteresada, los vecinos fueron haciendo su aportación para darle una bonita sorpresa y un poco de ilusión al chico, desolado. Y la iniciativa funcionó. La gente puso dinero de su bolsillo, olvidó sus problemas y egoísmos cotidianos para contribuír a hacer feliz a una persona a la que sólo conocían de vista.

Y el milagro tomó forma hoy en brazos de su agradecido dueño: un precioso cahorrito de bulldog francés, negro y de ojos tiernos, que todavía no tiene nombre.
Desde hoy, es un poco el perro de todos.
Para mí, un motivo más para sonreír.


p.d. Otro motivo para sonreír: ya somos
4.000 los que pasamos por aquí. :)

3 comentarios:

Jon Valle-Iturriaga Albors dijo...

Buen barrio, buena colecta y, lo más importante, eres una buena persona.
Suerte.
http://pulguitaatodogas.blogspot.com/

Capitán Sögul dijo...

Que historia más bonita!. Me pasé un tiempo yendo a Malasaña, donde vivía un amigo para cuadarle el perro mientras él daba conciertos por ahí (es músico). Me relacioné con bastante gente con perros en la Plaza del 2 de Mayo, y debo reconocer que es un barrio bastante más amigable de lo normal. Y esto que cuentas, lo confirma.

Saludos!

La Chica Cortocircuito dijo...

La verdad es que sí es bonita la historia. Cosas así le alegran a una la vida... tener perro relaja mucho y te hace darte cuenta de cómo nos complicamos la vida los humanos...
Yo perdí un perro cuando era pequeña y sufrí muchísimo, es cierto que se les quiere mucho.
Efectivamente el escenario de esta historia es la Plaza del 2 de mayo...