sábado, 29 de noviembre de 2008

Diez razones por las que me gusta Christina Rosenvinge


1. Porque mi primer contacto con el fetichismo musical fue la adquisición del vinilo El Ángel y el diablo de Alex y Cristina. Me lo compró mi madre cuando tenía 8 años en un desaparecido centro comercial de La Coruña. No hace falta decir que lo guardo religiosamente.


2. Porque cada uno de sus discos es un susurrante diario sonoro donde regala intimidades a perfectos desconocidos. Y eso es muy generoso.


3. Porque Tu labio Superior es lo mejor que le ha pasado a la escena indie española desde hace tiempo.


4. Porque Foreign Land me hizo una compañía indescriptible durante mi época de soledad londinense.


5. Porque escribió “Alguien que cuide de mí”.


6. Porque Lou Reed se fijó en ella. Y como dijo Rocío Jurado sobre Falete: “algo tendrá el agua cuando la bendicen”.


7. Porque hace un par de años estaba en Benicassim bebiendo cerveza con una minifalda muy corta de cuadros escoceses. Tenía cuarentaytantos y parecía una lolita imperecedera.


8. Porque creo en el amor a primera vista, y en este sentido esta mujer podría enamorar a cualquiera.


9. Por haber sufrido una catastrófica ruptura con un escritor lleno de humos, y tener el valor de volver a tirarse a la piscina con un crápula cantautor asturiano que tiene mucho peligro.


10. Por llevar la contraria.

lunes, 20 de octubre de 2008

Los Soprano: ritual de lo habitual


Lo que hace grande a Los Soprano no son las flamantes posibilidades que tradicionalmente el mundo de la mafia ha regalado a los guionistas, con sus grandes temas: traición, vida y muerte, pasión, marginalidad, bien y mal…

Lo que verdaderamente hace grande a Los Soprano es el retrato íntimo, extremadamente realista, de la cotidianidad de Tony Soprano, un hombre de mediana edad en permanente crisis.


Sin duda lo que nos hace retorcenos en el sofá no son los sangrientos ajustes de cuentas que protagoniza Tony. Lo que nos fascina de ese gordo asesino, adúltero, cabrón y tierno son sus desvelos, lo contradictorio de sus sentimientos, las sesiones con su psiquiatra, sus sueños alucinados, sus pecados, placeres y dolores.


David Chase obra el milagro de condensar en fragmentos de menos de una hora la complejidad de la vida misma, de las relaciones humanas, la densidad de un tiempo que se nos va, la volatibilidad de nuestras emociones.
Y todo ello con diálogos que esconden, miradas que sugieren, paisajes que evocan, recuerdos que trastornan, sueños que perturban o gestos que anticipan. Y nosotros estamos invitados a descifrar este puzzle maravilloso, en el que nunca hay nada obvio, siempre laten verdades sobre la superficie y tú tienes que aprender a escucharlas.

Son Los Soprano el retrato de la vida de un hombre cualquiera, tan normal y tan extremadamente complicada como la tuya o la mía.
Y eso, eso es lo que mola de verdad.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Más que trapitos


Mi abuela tenía una tienda de telas en un pueblo gallego. Era la visionaria que hacía llegar a las mujeres los nuevos estampados, los camisones más provo, las sedas de la mejor calidad. Su boutique era un oasis de fantasía en la mediocridad más gris.

Mi madre se compraba el Vogue y ella misma se confeccionaba los modelitos que lucía Brigitte Bardot. Años más tarde supo que las chicas de las aldeas cercanas bajaban al pueblo los domingos sólo para ver cómo iba vestida. El estilo de mi madre les hablaba de otros mundos que no conocían y que anhelaban desde sus posibilidades limitadas (las de un pueblo gallego en los años 60 de la España franquista).

La moda puede llevarte muy lejos... y no estoy hablando de pasarelas, sino de fantasía.